Todo esto suena "freak" pero para mi no. Fue un día increible. Aún recuerdo despertar a las cinco de la mañana, viajar por una carretera solitaria hasta Jerez y tomar un café caliente junto con otros aficionados. Ambiente puro de velocidad y buen rollo. No hacía falta más.

Se abren las puertas del circuito y oir el rugir de los motores. Ensordecedor. Recuerdo las gradas a rebosar, millones de banderas españolas y asturianas. Mágico. Todos con tapones para resguardar los oidos, menos yo. Acordarse de cómo se filtraba por los mios el ruido me pone la piel de gallina.
Hechos de una vida que fueron maravillosos, que nunca volverán
#ToniSevenfold
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